¿Sigues teniendo sueños por cumplir?
El otro día quedé con una amiga mía para tomar una cervecita.
La conozco desde que tenía 3 años.
Vamos como si la hubiera parido.
Laura es una chica de extremos. O se pone muy Drama Queen o te cuenta un chiste. Un chiste muy malo, lo confieso.
Pero es que a mí me hacen mucha gracia.
No le había dado el primer sorbito a la cerveza y me suelta:
– Me gustaría manifestar mi descontento y decepción por el devenir de los acontecimientos en mi vida.
– ¿Comorrrr?
– Que me cago en la puta.
Lo sé. Es malísimo, pero es que si la vieras en persona tiene muchísima gracia.
Bueno, también hablamos de nuestras metas y sueños.
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Sueños y metas
Aunque a los dos nos gustan los chistes malos y hablar de los sueños por cumplir, lo hacemos desde una perspectiva muy diferente.
Es muy importante tener sueños e ilusiones en esta vida.
Pero lo más importante es enfocarlos de una manera correcta.
Verás, como mi amiga Laura, hay mucha gente que sus sueños les sirven para fantasear.
Como quien fantasea con esa persona de su curro pero no le dice nada.
Como quien sueña que le toque la lotería.
Como quien piensa que siempre habrá un mejor momento que ahora para hacer aquello que lleva esperando años.
Para muchas personas, como mi amigo, los sueños son algo que vienen de vez en cuando.
Aparecen en forma de:
“ Me gustaría…”
“Cuando tenga dinero…”
“Cuando los niños sean grandes…”
“Cuando me jubile…”
Lo he escuchado millones de veces y al cabo de los años todos acaban en la misma frase.
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Al final acaban siendo… sueños por cumplir
Lo he escuchado tantas veces que resulta doloroso.
Y no creas que estoy hablando de personas mayores cuya vida ha sido dura y ahora ven toda la abundancia que les rodea y les hubiera gustado ser joven en esta época.
Lo he escuchado de gente joven, hasta en veinteañeros.
Padres y madres que con melancolía y un pellizco en el alma me dicen…
“Me hubiera gustado…”
Ya está.
Se acabó.
Esa es la frase que certifica la muerte del sueño.
Descanse en paz.
Un sueño más que se queda por cumplir.
Y en parte está bien.
No tenemos que frustrarnos si no llegamos a cumplir algunos sueños.
Es normal.
Sin embargo, la frase “me hubiera gustado” deja entre ver que hemos tirado la toalla, que no lo vemos posible ni siquiera para plantearnos cómo podríamos retomarlo.
A veces no puedes retomarlo.
Entiéndeme, si quieres subir al Everest y te descubren con 80 años una cardiopatía… Ese sueño ya no podrás hacerlo.
Y repito. No pasa nada mientras que hayas estado aprovechando tu vida en otros sentidos.
Lo que duele, lo que crea un pellizco en el estómago es ver documentales en Netflix del Everest, seguir las noticias del alpinismo, saber los récords de ascensión y…
…un día darte cuenta de que ya es tarde.
Hay una manera de evitar que esto te pase.
Tener presente tus sueños en todas las acciones del día a día.
Cuando te levantas, cuando programas la semana, cuando la evaluas …
¿Me estás diciendo que cuando me levanto a currar tengo que pensar en el Everest? No.
Los sueños, más si son grandes, requieren de pasos intermedios.
Pero tengo una forma sencilla y efectiva que te permite:
Saber lo que importa (a ti por supuesto, no a mí)
Saber cómo hacer lo necesario y evitar las excusas de tu mente
Evitar las trampas comunes que nos impiden avanzar en la consecución de nuestros sueños
¿Programar sueños?
Sé que esto no suena muy bonito. ¿Programa y trabajar en nuestros sueños?
Estamos acostumbrados a un mundo de Mr. Wonderful y teorías de la atracción.
En este mundo solo basta visualizar lo que quieres y tener una actitud positiva para que todo llegue.
Si fuera así… solo un idiota no cumpliría sus sueños.
Pero la vida, el mundo y nuestra cabeza es más compleja.
Y cuando el camino es complejo es mejor tener un mapa y una estrategia.
Yo soy de las que piensa que “La vida no te debe nada”. Así que mejor tener un plan.
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